lunes, 9 de mayo de 2011

Rompamos sus ligaduras. Salmo 2

Salmo 2

Sal 2:1  ¿Para qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas? 
Sal 2:2  Se alzarán los reyes de la tierra, Y con príncipes consultarán unidos, Contra YHVH y contra su Ungido, diciendo: 
Sal 2:3  ¡Rompamos sus ligaduras Y echemos de nosotros sus cuerdas! 
Sal 2:4  El que se sienta en los cielos se sonreirá, Adonay se burlará de ellos. 
Sal 2:5  Luego les hablará en su ardiente ira, Los aterrorizará en su indignación. 
Sal 2:6  Yo mismo he ungido a mi Rey sobre Sión, mi santo monte. 
Sal 2:7  Yo promulgaré el decreto: YHVH me ha dicho: Mi hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy. 
Sal 2:8  ¡Pídeme!, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra. 
Sal 2:9  Los quebrantarás con cetro de hierro, Los desmenuzarás como vasija de alfarero. 
Sal 2:10  Ahora pues, oh reyes, actuad sabiamente. Admitid amonestación, jueces de la tierra: 
Sal 2:11  Servid a YHVH con temor, Y regocijaos con temblor. 
Sal 2:12  ¡Besad los pies al Hijo! No sea que se irrite y perezcáis en el camino, Pues de repente se inflama su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que se refugian en Él! 

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